UN ACTO DE AMOR

Febrero es el mes del amor, por lo tanto, tengo el pretexto ideal para hablarles del sentimiento que da fuerza y esperanza a la humanidad.

Cada individuo atesora una concepción diferente del amor, el cual evoluciona según las diferentes etapas de la vida. Sin embargo, en tiempos de Covid-19 ese afecto que moldea las entrañas de las relaciones humanas se ha transformado en algo más profundo.

El amor es algo que vale la pena vivir. Nos motiva a ser mejores personas y nos hace pelear para valorar la vida. Es lo que sentimos por proteger a nuestros ancianos, al cuidarnos, al usar cubrebocas y estando en aislamiento social. Es el amor que anhela ayudar a los más vulnerables y volver a abrazar a nuestra familia.

Ya lo dijo Octavio Paz (poeta, ensayista, dramaturgo y diplomático):

“El amor es una prueba que a todos, a los felices y a los desgraciados, nos ennoblece”…

Y en honor a la verdad, en la adversidad el amor es más noble y lo escoltan otras emociones: generosidad, gratitud y esperanza. 

Los valores se adquieren en la infancia

Soy una fiel creyente de que el amor es la energía más poderosa del planeta y que su máxima escuela es la familia (en la cual aprendemos la escala de valores) y en donde también lo admiramos a diario en la mamá que trabaja, estudia y sin importar el cansancio, al llegar a casa, realiza las tareas con su hijo, lava la ropa y le prepara un emparedado que guarda con amor en un Cuiadrilunch Click Tupperware®.

Generosidad

El amor nos empuja a hacer cualquier cosa por el bienestar de las personas que amamos, y las circunstancias causadas por la pandemia Covid-19 han desnudado este sentimiento, demostrándonos que ser generoso debe ser una prioridad.

La nobleza puede expresarse de mil formas: en el joven, que después de manejar por horas buscando atención médica para su madre (que está sufriendo un paro respiratorio a bordo de su auto), frente a un hospital, le brinda auxilio a través de respiración de boca a boca (sin importarle un posible contagio). O en la valentía y fuerza inquebrantable del personal médico que trabaja sin descanso y atiende con todo el amor a los enfermos arriesgando sus propias vidas. 

Gratitud

Una persona agradecida está inspirada por el amor. En tiempos de pandemia, debemos agradecer lo que tenemos. Dar las gracias, por convicción, a todas aquellas personas que hacen la diferencia: a los elementos de la policía, a los recolectores de basura, barrenderos, conductores del transporte público y trabajadores de servicios funerarios y crematorios; quienes enfrentan con dignidad su labor por amor a sus familias y por respeto a la sociedad.

Esperanza

El amor nace de la comunicación honesta, la confianza y el respeto. No importa qué tan oscuro sea el panorama futuro. Sin amor, no hay esperanza. Es un sentimiento que abrazará tu alma y te impulsará a trabajar con fuerza para alcanzar tus anhelos.

Y no olvides… amar cambiará tu vida…

 En colaboración con Claudia Azcona, columnista Revista Fortuna.